Y de Historia no digamos. El título de este post es la rotunda afirmación que Alejandro Ulzurrun, experto en temas educativos de la Comisión Europea, hizo durante el seminario sobre el Espacio Europeo de Educación Superior organizado por la CE la semana pasada. La noticia, enviada por el notiweb de hoy, tiene varias afirmaciones a cual más interesante.
La primera es el reconocimiento, como ya se ha dicho, de que la universidad es una "fábrica de parados". Lo más grave es que lo es desde hace ya 2 décadas (al menos en el ámbito de las humanidades) y a nadie le ha importado un bledo solucionar esta realidad. Ya sé que somos una rama del conocimiento con poca influencia en el mundo de hoy (apenas somos unos estudios "bonitos"), pero que se acepte como algo "natural" que 5 años de estudios de Historia (mínimo, algunos hicimos 15) te lleven al desempleo me parece un síntoma de que nuestra sociedad está enferma.
Después Ulzurrun afirma que es necesario vincular más a la Universidad con la empresa, y que, además, que la Universidad tiene la responsabilidad de integrar a los estudiantes en el mercado de trabajo. El director general de Universidades, Javier Vidal, apostilló a Ulzurrun afirmando que a las universidades les iba a costar mucho tragar ("les va a suponer un cambio enorme", dijo más suavemente) porque "tendrán que perder parte de su autonomía, ya que no están acostumbradas a que les digan cómo enseñar».
Este es un tema capital: las universidades son administraciones del estado que no rinden cuentas ni a los gobiernos ni a la sociedad. Son como Franco, que solo admitía los juicios de Dios y de la Historia. Hace mucho que pasaron los tiempos en que su función educativa bastaba para justificar su existencia porque hoy, desgraciadamente, los estudios universitarios son una "commodity" (o como dice el castizo, "das una patada al suelo y te salen diez licenciados"). Si las universidades quieren tener un papel influyente en el mundo de hoy hay que dar "valor añadido" como dicen los especialistas en márketing, y eso significa transmitir conocimientos y habilidades reales que permitan la participación de los estudiantes en la economía actual. Desgraciadamente, como sugiere D. Javier Vidal, ¿como hacer que cambien su manera de funcionar unas instituciones que no están acostumbradas a que nadie las tosa, a las que nadie les pide responsabilidades por su negligencia, y a la que no se las castiga por lanzar cada año al mar del desempleo a miles y miles de jóvenes?
Por : Miguel Ángel López Trujillo. http://weblogs.madrimasd.org/historia/
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